Family Game, 2009

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Family Game, 2009. Acción en diversos medios: salas de exposición, mobiliario doméstico, pantallas, equipos de sonido, público y performers. Se realizó el día 30 de marzo de 2009 en el marco de las muestras colectivas “Saturnalia (Catálogo incompleto de temperamentos y devociones de los proto-artistas)” curada por Andrea Ruiz en el Centro Cultural España Córdoba, en la ciudad de Córdoba, Argentina.

Acción que se pregunta acerca de los mecanismos que hacen posible que cierto tipo de relaciones puedan ser reconocidas y diferenciadas de otras ¿Cómo sabemos cuándo una relación es familiar? ¿De qué se componen estas relaciones? ¿Cómo se ponen en movimiento? Dicho de otro modo, no se trata de una pregunta por la familia sino de aquellas relaciones que la constituyen. Es un cuestionamiento de la familiaridad como dispositivo. En tanto ensamblaje de vínculos, cuerpos y sentidos que producen [y vuelven identificables] a ciertos espacios y sujetos ¿Pero plantearse la pregunta sobre cómo funciona un dispositivo nos es también preguntarse como deja de funcionar? ¿Cómo podría funcionar de otra manera?

Para explorar estas preguntas el trabajo se apoyó en la escenificación como una herramienta práctica y conceptual. Partiendo con el montaje de tres ambientes domésticos [cocina, living y dormitorio] en las galerías de exposición del Centro Cultural España Córdoba. Dentro de los cuales se llevó a cabo un concierto mediático[1] en donde las acciones y cuerpos de los performers fueron observados por los espectadores a través de accesos limitados[2]. La puesta en escena de un espacio familiar y su mediatización fueron utilizados como una forma sensible de comparar dos operaciones de montaje distintas: la familairidad, apoyada en la arquitectura y sus fronteras [exterior/interior; masculino/femenino; público/privado; íntimo/hostil], y el gesto artístico como medio exploratorio para organizar estos espacios y sus relaciones de una manera “otra”.

[1] Que a través de un circuito cerrado de cámaras retransmitió en vivo lo que sucedía dentro de las salas a varias pantallas de proyección instaladas a los alrededores del patio del C.C.E.C.

[2] El edificio del C.C.E.C fue originalmente una casa familiar estilo “chorizo” del siglo XIX. Así, donde hoy están las tres salas de exposición antes estuvieron tres habitaciones de uso doméstico, de las cuales todavía se conservan las puertas y ventanas. Estas últimas fueron usadas durante la acción para cerrar las salas y crear accesos visuales restringidos.